Y ha llovido, porque salimos del microclima seco de las islas de la bahía de Honduras, para adentrarnos un poco más en el Honduras profundo, no contaminado por hordas de americanos que campan a sus anchas por aquí... (es curioso pero a mi me confunden con un americano, y siempre me están hablando en inglés, debe ser que no ven muchos españoles :-) luego les hace ilusión cuando puedo hablar español fluido jeje). Hablo en plurar, porque sigo, o mejor dicho, seguía, porque los he ido perdiendo por el camino, con mis compañeros alemanes. De vuelta de Utila a La Ceiba, uno se fue directo a Tegucigalpa; los otros 2 y yo decidimos darnos un homenaje de rafting en el río Cangrejal,
Al día siguiente, "perdí" a los otros 2 alemanes, uno iba para El Salvador y otro para Nicaragua, y ya sólo puse rumbo a San Pedro Sula. San Pedro es la segunda ciudad más grande de Honduras, y se supone que es el motor de la economía hondureña (dos tercios del PIB se generan ahí). Esto es porque tiene un puerto relativamente cerca, la ciudad de Puerto Cortés, uno de los puertos, certificado por los americanos, y de eso saben un rato, como de los más seguros del mundo. A principios de siglo, por Puerto Cortés pasaban todas las exportaciones de plátanos o bananas hacia los EEUU (en esos tiempos Honduras vivía de la banana, gracias a la United Fruit Company, y de ahí el nombre de Repúblicas Bananeras, y en lo que luego ha derivado... :-) )
Al día siguiente, sábado, tocaba de nuevo moverse, el destino elegido era el lago Yojoa,
El martes, me volví a levantar a las 6 de la mañana
Aquí, aunque se dice que un 95% es católico, lo cierto es que los cristianos protestantes están pegando bastante fuerte.. la religiosidad se ve y se siente en todas partes, los autobuses, incluso coches propios, adornados con "Jesús me ama", o "Dios está cerca de tí", etc.
En fin, que me desvío, después del amable camionero, que me ha invitado a su casa la proxima vez que vuelva por Honduras (tengo la dirección y 3 números de teléfono por si no le localizo :-) ), 4 horitas de bus hasta La Esperanza, la ciudad, o mejor dicho pueblecito, más alta de Honduras (más de 2.000 metros).
Primera vez que no tengo calor, que me pongo el pantalón largo, y que duermo con colcha por la noche! El pueblo, no mucho que ver, más alla de los mercados típicos lencas donde se puede conseguir de todo: mangos, guayabas, flor de la pasión, mil tipos de bananas... y comer de todo: típicas baleadas (tortillas de harina, o maíz blanco como llaman en Méjico :-), recubiertas de frijoles molidos y cebolla y carne), rice and beans, etc. El hostal todo un descubrimiento, habitación propia, con tele con cable (hacía meses que no me enteraba de que pasaba por el mundo). Lo de la ducha con agua caliente es una batalla perdida, quizá en Cuba que voy a hotel de empaque... ;-) normalmente no importa con el calor, pero en La Esperanza como que me jodió un poquito más, no nos vamos a engañar :-)
Y al día siguiente, de nuevo en marcha, hasta Gracias... (a Dios). Gracias fue capital de Centroamérica en el siglo XVIII si mal no recuerdo, pero es una pequeñita ciudad de apenas 8.000 habitantes, eso sí, con calles empedradas y estilo colonial, con mucho encanto. Se llama así porque los conquistadores españoles como que estaban "pelín hasta los huevos" de andar triscando por los montes de alrededor (son una pasada los paisajes por aquí!), y suspiraron "Gracias a Diós" cuando llegaron a ese pueblecito, apenas a 800m sobre el nivel del mar. De la Esperanza a Gracias, pues otras 4 horitas de carretera no pavimentada, hacinado en un minibus. Junto conmigo, viajaban 2 franceses, una chica y un chico. El chico habla bastante bien español, está haciendo un proyecto de energías renovables en la coste Este de Nicaragua, así que, después de hablar todo el camino, decidimos continuar juntos (ellos también van a las ruinas de Copán). En Gracias, conseguimos un hotel y damos una vuelta por el pueblecito, muy muy recomendable. Se supone que hay una ONG española restaurando el casco antiguo, pero yo para variar, no me encuentro a ningún español :-) si a alguna americana de los PeaceCorps, muy majillas y con bastante nivel de español, cosa rara, pero bueno, se ve que estas iban concienciadas.
Una de las atracciones de Gracias es el Parque Nacional del Celaque, donde se encuentra la montaña más alta de Honduras, y donde, como se encargan de recordarnos los locales que nos vamos encontrando, se perdió un backpacker holandés y no volvió :-) Nosotros no lo intentamos, no por miedo a no volver, sino porque se necesitan 3 días y tienda de campaña para llegar a la cima, y yo el domingo tengo un vuelo a Cuba ;-)
Pero otra de las atracciones, es un balneario de aguas termales, sobre un pequeño volcan durmiente subterráneo..
. y nos recomiendan que vayamos de noche, cuando el agua está calentita pero no tanta. Así que nos subimos a uno de esos mototaxis tipo India y vamos para alla... cervecita en la mano y una gozada, no había estado yo en ningunas aguas termales! se ve que este viaje va de primeras veces... De nuevo, unos amables hondureños entablan conversación conmigo; es una suerte que España ha ganado la Eurocopa y que a mi me gusta el fútbol jaja, porque aquí son unos apasionados y es de lo único que hablan! El caso es que la vuelta eran unos 6km andando, porque ya no había mototaxis, pero los hondureños nos acercan en su camioneta. Luego, nos los encontraríamos de nuevo en un bar al que vamos después de las aguas termales.
Y en el bar, un señor que ayudaba al dueño, Rafael, que se hospeda en casa de un pintor hondureño bastante reconocido y de fama mundial, Mito Galliano. Nos invita a pasarnos el día siguiente a ver los cuadros y a conocer la finca... y eso hacemos! Esta mañana hemos estado ahí, una pasada de cuadros, mezcla temas mágicos de duendes, etc, con tradiciones mayas, en temas paisajísticos... me han encantado! y la casa también, con un jardín con mil especies de árboles, de aguacate, bananos, de canela... me tiro 1hora jugando al ping-pong con la hija de Mito, Luna, de 10 años, que juega bastante bien por cierto :-) (los niños que nos hemos ido encontrando por aquí por Honduras son muy muy despiertos, es una pena que muchos de ellos luego no tengan oportunidades para prosperar... :-( ). La región de Intibuca, donde están La Esperanza y Gracias, es una de las más pobres de Honduras, y donde se concentra la mayor cantidad de voluntarios, construyendo escuelas, puentes, etc.
Por la tarde, ponemos rumbo a Santa Rosa de Copán, donde estoy ahora, una bonita ciudad colonial. Y colorín colorado... juro que he intentado ser breve esta vez, y me he dejado mil cosas por contar (y aún así la gente se me queja de que me enrollo mucho :-) ), pero es que 1 semana da de sí para bastantes historietas la verdad..
Mi veredicto de Honduras? fascinante! muchísimo más interesante que Belice, la gente mucho más amable, hay playas paradisiacas en la parte norte, montañas verdes verdes en el interior, y sobre todo, aunque siempre lo diga, la gente, una pasada!
En fin, que me desvío, después del amable camionero, que me ha invitado a su casa la proxima vez que vuelva por Honduras (tengo la dirección y 3 números de teléfono por si no le localizo :-) ), 4 horitas de bus hasta La Esperanza, la ciudad, o mejor dicho pueblecito, más alta de Honduras (más de 2.000 metros).
Y al día siguiente, de nuevo en marcha, hasta Gracias... (a Dios). Gracias fue capital de Centroamérica en el siglo XVIII si mal no recuerdo, pero es una pequeñita ciudad de apenas 8.000 habitantes, eso sí, con calles empedradas y estilo colonial, con mucho encanto. Se llama así porque los conquistadores españoles como que estaban "pelín hasta los huevos" de andar triscando por los montes de alrededor (son una pasada los paisajes por aquí!), y suspiraron "Gracias a Diós" cuando llegaron a ese pueblecito, apenas a 800m sobre el nivel del mar. De la Esperanza a Gracias, pues otras 4 horitas de carretera no pavimentada, hacinado en un minibus. Junto conmigo, viajaban 2 franceses, una chica y un chico. El chico habla bastante bien español, está haciendo un proyecto de energías renovables en la coste Este de Nicaragua, así que, después de hablar todo el camino, decidimos continuar juntos (ellos también van a las ruinas de Copán). En Gracias, conseguimos un hotel y damos una vuelta por el pueblecito, muy muy recomendable. Se supone que hay una ONG española restaurando el casco antiguo, pero yo para variar, no me encuentro a ningún español :-) si a alguna americana de los PeaceCorps, muy majillas y con bastante nivel de español, cosa rara, pero bueno, se ve que estas iban concienciadas.
Una de las atracciones de Gracias es el Parque Nacional del Celaque, donde se encuentra la montaña más alta de Honduras, y donde, como se encargan de recordarnos los locales que nos vamos encontrando, se perdió un backpacker holandés y no volvió :-) Nosotros no lo intentamos, no por miedo a no volver, sino porque se necesitan 3 días y tienda de campaña para llegar a la cima, y yo el domingo tengo un vuelo a Cuba ;-)
Por la tarde, ponemos rumbo a Santa Rosa de Copán, donde estoy ahora, una bonita ciudad colonial. Y colorín colorado... juro que he intentado ser breve esta vez, y me he dejado mil cosas por contar (y aún así la gente se me queja de que me enrollo mucho :-) ), pero es que 1 semana da de sí para bastantes historietas la verdad..
Mi veredicto de Honduras? fascinante! muchísimo más interesante que Belice, la gente mucho más amable, hay playas paradisiacas en la parte norte, montañas verdes verdes en el interior, y sobre todo, aunque siempre lo diga, la gente, una pasada!
Intentaré escribir el sábado, para terminar el capítulo de Honduras (aunque el fin de semana estaré en Guatemala City), y para abrir otro nuevo: Cuba.... (que ganas que te tengo!). Ah, ayer cumplí 2 meses de mi viaje... un tercio recorrido, quedan otros 4! y no estoy ni empezando siquiera a cansarme, yuhuu!
