Me quedo con las ruinas, que nos recuerdan a civilizaciones gloriosas en un pasado ya distante; con las playas, de un azul claro, casi transparente; con el bullicio de las grandes ciudades, con ese ir y venir de "colectivos" y "motocarros"; con los cenotes del Yucatán, con la jungla de Chiapas, con los tequilas y mezcales de Oaxaca, y sobre todo, con la gente. Gente muy amable en todo momento, no hemos tenido ningún incidente, ni "mordidas" de la policía, ni otro tipo de mordeduras en forma de robo; ni inseguridades en ese D.F del que tanto me advertían, ni esos secuestros exprés en los taixis... en definitiva, me quedo, sobre todo, con ganas de más. Supongo que es lo que se dice siempre, y que me pasará en muchos otros países, pero la diversidad e inmensidad de Méjico no se abarca en un par de semanas, ni mucho menos! Pero yo quiero llevarme un pedazito de tantos países que tengo que continuar mi camino ;-) ahora en solitario (Jose Luis ya se regresó ;-) ). Mañana estaré en Belice, rumbo a Honduras, paraísos ambos del buceo entre otras cosas, gracias a la barrera de coral que se extiende por sus costas... pero antes....
Antes me quedé la semana pasada en Palenque, donde visitamos, y ahora puedo decirlo, unas de las ruinas más impresionantes, si no tanto por el conjunto arquitectónico, si por que están parcialmente "engullidas" por la jungla. O mejor dicho, porque se ha excavado y "arrebatado" una paqueña porción de historia a la jungla. Además, es de los pocos sitios donde puedes jugar, encaramarte en los pueblos y perderte en la exploración del lugar...
Y después de Palenque, tocaba abandonar Chiapas y poner rumbo al Yucatán. Largo camino, con parada en Campeche para tomar un café. Allí, a las orillas del Atlántico (primer y único contacto con ese océano, en el Golfo de Méjico), se respiraba tranquilidad (de dodne creeis que viene la palabra "campechano" ;-) ). La noche nos encontró en Mérida, ciudad colonial de la que sólo pudimos apreciar unos retazos de noche (muy recomendable la plaza principal). Piscina en el hostal y bañito nocturno, nos acercábamos a la playa!
Pero antes, al día siguiente, otra de ruinas de camino a Cancún: Chichen Itza, recientemente votadas como una de las nuevas 7 maravillas del mundo. Es curioso como se han elegido éstas y no otras; a mi francamente me impresionaron bastante menos, aunque el templo-pirámide principal es de las mejores conservadas! Y de postre, después de las ruinas, y gracias al conocimiento de J.L en su contacto con los alumnos mejicanos en Dallas, nos dimos un bañito en uno de los cientos de cenotes que existen en la península del Yucatán. Son el santo y seña de la tierra, y una fuente grande de turismo. Un cenote es una especie de charca subterránea (realmente son ríos subterráneos que forman estanques en ciertos lugares debido a la erosión de la piedra caliza). Podéis ver la sección de fotos y juzgar, pero impresionante bañarse en un gruta con estalacticas colgando del techo y murciélagos revoloteando, y con una pequeña abertura en el techo por donde se filtran los escasos rayos de sol.... de otro mundo!. No se si quedarme con esto o con Mizol-Ha, dejando a las rubias aparte :-)
Pasamos de largo Cancún y nos dirigimos a Playa del Carmen, 65km al sur, un destino igual de turístico, lleno de europeos y americanos, pero menos masificado y con más encanto. Ahí sentaríamos nuestra base de operaciones para las siguientes dos noches. Esa misma de jueves salimos un rato, al Blue Parrot, un "antro" (aquí es como llaman a los garitos), metido en la arena, vamos, en modo Ibiza. A mitad de la noche con espectáculo de danzarinas del fuego incluido. Muy recomendable el garito, no tanto sus bebidas (no era el garrafón de Avenida 55 de Madrid pero se le acercaba mucho... :-) ). Así que al día siguiente nos compramos una botellita de vodka e hicimos botellón en la playa, una gozada, aquí está permitido!, aunque no aguantamos mucho, los primeros rayos de sol en modo playero de todo el viaje nos habían destrozado bastante la piel.. Porque el viernes por la mañana tocó, adivináis que? :-)
Puede parecer cansino, pero cada ruina es única. En Tulum, los mayas edificaron literalmente al borde del mar (las únicas de este tipo en todo Centroamérica). Jose Luis se inclina a pensar que era una residencia de verano, pues vaya como se lo montaban! Grande el bañito que nos dimos en el azul turquesa caribe de Tulum, dentro del recinto arqueológico, en una pequeña cala y con las ruinas de fondo! el mejor baño hasta la fecha, y la mejor playa, mucho mejor a mi gusto que Cancún!
El sábado rumbo a Cancún; nos alojamos en Cancún pueblo, a unos kilómetros de la zona hotelera que, en forma de 7, y similar a la Manga, concentra todas las playas y el supuesto encanto. A un lado, playas privadas de los hoteles, al otro, una bonita laguna. Digo playas privadas porque, pese a que la ley mejicana dice que las playas son de todos, y accesibles por todos, los seguratas de los hoteles no opinan lo mismo si tienes pinta de mejicano. Con Jose Luis y su sombrero incluido, difícil no pensar de el como un típico americano, así que nos bañamos en la playa y luego en la piscinita de uno de los hoteles. Curioso por cierto la boda que celebraban los gringos en mitad de la piscina, con la gente bebiendo y vitoreando con su pulserita de todo includio. La noche la pasamos apurando los restos de vodka y luego en un disco-bar de Cancún pueblo, lleno, este sí, de mejicanos, y con un grupo tocando en directo (como echo en falta esto en España, que se curren un poco la música :-( ). No se como será Cancún lleno de adolescentes americanos desbocados en Spring Break, pero a mi no me ha impresionado. Buenas playas, pero seguro las encuentro mejores, ya os ire contando!
El domingo día de despedidas, día de pasarse más de 2h sufriendo ocn la selección en un bar (por fin ganamos a los italianos!, hasta aquí también llega la Eurocopa!), de devolución del coche, y de despedida en el aeropuerto de Jose Luis, que se vuelve a España vía Dallas. Y yo huyendo de Cancún, refugiándome de nuevo otras 2 noches en Playa del Carmen....
Ya se acabó el chollo de las habitaciones dobles con baño dentro, de la libertad e independencia de tener coche, de la inestimable compañía de mis compañeros de viaje. Ahora comienza el verdadero viaje, el de encontrarme conmigo mismo, de conocer gente que como yo, recorre estos parajes, de las apreturas e impuntualidad de los autobuses lo cales, de la carga (y no en sentido figurado) de mi mochila, de las habitaciones-dormitorio de 16 camas...pero no me quejo, estoy de vacaciones! Y el lunes me lo paso con un mejicano muy simpático, Juan Pablo como el Papa, que se bebe 18 cervezas en unas horas (yo me abstengo, el mal de Moctezuma ha podido finalmente conmigo ;-) ). Juan Pablo trabaja en Cancún, pero se va de vacaciones a Playa... curioso eh? :-) Unos cuantos bañitos más en la playa, la echaba de menos, todo un año sin catarla...
Martes 4h en bus a Chetumal, casi en frontera con Belice, Desde aquí escribo. Día de descanso, de gestiones, de lavandería... Ahora voy a comprar mi billete para Belice, mañana otra de bus, pero eso mejor lo cuento otro día....
P.D se que ya es bastante duro leerme como para que encima no ponga ninguna foto para amenizar en el post jejeje, pero me ha sido imposible, las conexiones a Internet van empeorando según voy bajando hacia el sur... De todas maneras, para los que han leido hasta aquí, si pincháis en fotos al lado derecho, deberían apareceros todas las de después del D.F hasta la fecha... suerte!