Porque tengo poco tiempo, mañana cojo un avion a Cartagena de Indias, Colombia, país donde pasaré las 3 semanas finales de mi viaje y país en el que mas ilusión tengo por ver, sin duda! También se va acercando la hora de volver, por una parte con muchas ganas de veros a todos vosotros, pero no os voy a engañar, se vive muy bien de vacaciones! y fácilmente y con gusto me quedaba otros 6 meses... tendre que planear otro viaje en breve ;-)
Pero continuando la actividad en este blog, que como ultimamente, la tengo bastante abandonada...si mi memoria no me falla (y ultimamente la ejercito poco :-) ), la ultima vez que escribi estaba to
davia en Uvita, donde mi hostal favorito y donde me quedé aislado 4 días la última vez. Al día siguiente puse rumbo a Manuel Antonio, porque ya que estaba en Costa Rica, quería darle una enésima requeteúltima oportunidad... en el bus a Quepos, pueblo cercano a M.Antonio donde es posible para un mochilero pasar la noche (en el parque nacional es totalmente prohibitivo..), me encontré con una pareja de israelíes que conocí casi 3 semanas atras, en la Fortuna, también en C.Rica. muy simpáticos, de hecho de los pocos (mal que me pese decirlo por generalizar sobre el pueblo israelí), que hacen algo por integrarse con el resto de viajeros (esta no es una conclusión mia propia, la he consensuado con un montón de gente de distintas partes del mundo que opinan igual que yo acerca del "pueblo elegido").
En cualquier caso, con la pareja israelí compartiría cuarto, me tragaría unas cuantas películas en el albergue porque no se podía hacer otra cosa (adivináis? lluvia :-) ), y me daría cuenta, suerte la mia, sigo en C.Rica, que lo
s lunes cierran el parque nacional ;-) Así que otro día perdido metido en el hostal, otro hostal al menos. El martes finalmente nos hizo un sol radiante y pudi
mos visitar el parque, y ver muchos animalitos, y comimos perdices y todo tuvo un final requetefeliz. Para muestra, un regaliz, y os dejo fotos de las playas (dicen que las mejores de todo Costa Rica) del parque nacional, de un mono capuchino con cara de mala leche, y de un simpático mapache en busca de comida; no me digáis que no os recuerda a los típicos dibujos animados donde siempre le caricaturizan con la banda negra en los ojos cual ladrón común :-)
Como no me quería quedar otra noche en Quepos, y quería poner rumbo a Panamá, elegí hacer noche de nuevo en Uvita, y disfrutar de la agradable compañía de los empleados del hostal. La verdad, da pena porque haces buenos amigos en este tipo de viaje, pero son amistades perecederas, de las que te unen mucho y vives muchas cosas en un corto periodo de tiempo, pero luego se van quedando en el olvido, por muchas razones, principalmente la distancia... Pero no me voy a poner sentimental, porque al día siguiente por fin! abandoné Costa Rica y me sumergí de nuevo en Panamá. Pero esta vez no iba a un americanizado Bocas del Toro como hacía 2 semanas, sino que elegí pasar unos días en Boquete, un sitio turísitco pero en las montañas al pie del volcán Barú, el volcán más alto de todo Panamá, 3300m. La verdad es que es el único volcán que tiene Panamá, así que por fuerza tenía que ser el más alto no? jejeje :-)
En Boquete me quedé en otro hostal chulísimo, con un dueño de Colorado con el que organizamos una timba de poker Texas Hold'em y salimos de fiesta el fin de semana. Porque llegué un miércoles a Boquete, y a lo tonto a lo tonto me quedé 5 días.. Boquete recientemente fue votado como uno de los mejores lugares para jubilarse y vivir, así que experimentó una avalancha de viejecitos americanos principalmente. Pero de alguna manera, ha conseguido retener todo el encanto de un pueblecito de montaña, con infinitas posibilidades de paseos y senderos.... ah, y con una excelente tradición cafetera! El primer día no hice mucho, llegué tarde; el segundo día me lie a caminar 5 o 6 horitas por un sendero que recorría las montañas cercanas, atravesando cataratas, y m
uchas muchas fincas cafeteras. Envalentonado como estaba, y siguiendo el consejo de la pareja israelí de C.Rica, me decidí a escalar el volcán Barú de noche, para ver amanecer en la cima y luego bajar, en total 10 horitas. Pero al final no pudo ser, el mamón (no tiene otro nombre), del taxista, no apareció, y me levanté para nada (si, uno se levanta a las 23 de la noche, porque normalmente a las 21 está en la cama en esos lugares ;-) ).
Pero no me arrepiento, porque abandoné el proyecto del volcán, que además sólo en días claros ofrecía una buena vista desde la cima (y en Octubre, si algo he aprendido, es que nunca hay días claros...), y al día siguiente hice otra de las caminatas obligadas, el sendero de los Quetzales. Básicamente, se trata de un sendero por un bosque nuboso, cuesta arriba, durante unas 6 horas, desde Boquete a Cerro Punta, al otro lado del Parque Nacional Volcán Barú. Los 25 kilómetros me los chupé calado hasta los huesos y sin parar a comer porque no quería mojarme más de lo que ya estaba, pero mereció totalmente la pena!. Como su nombre indica, se supone que se atraviesa el hábitat de los quetzales, ya sabéis, esos parajitos tan bonitos y venerados en la cultura maya, pero que no hay ni diós que los vea. Y si ya es difícil verlos en temporada seca, que es cuando salen a hacer sus cositas por el bosque, ni os quiero contar en Octubre :-) . Vamos, soy yo un quetzal y me quedo en mi casa hasta que vuelva el veranito :-) Resumiendo, que no vi ningún quetzal, pero como digo, era lo de menos... la caminata totalmente recomendable!.
Como veis, mi estancia en Boquete bastante sana eh? con caminatas por la montaña, para variar un poco de tanta playa :-) Para compensar, el fin de semana, especialmente el sábado, lo dediqué a salir por la noche con un grupito majo que hicimos en el hostal, argentino, irlandés y americana, y acabé a las 8 de la mañana con unos panameños locos y unas chicas inglesa y canadiense mas locas aún haciendo botellón en el jardín de la casa de esta última :-) ya ni me acuerdo de lo que era el botellón jejeje. El domingo por tanto, de resaca, ya no tocaba caminata...
El lunes me puse en camino de nuevo, objetivo: Panama City; pero como no quería hacer todo el camino de una tacada, paré (y como me alegro de haberlo hecho!), en un pequeño pueblecito, de nuevo en las montañas, a un par de horas de Panamá, llamado El Valle de Antón.
Si Boquete me gustó, El Valle, pese a que estuve solo una tarde y una mañana, y en la tarde no pude hacer nada porque para variar volvió a diluviar, me gustó aún más... sobre todo por su situación, en medio de un crater de un volcán extinto hace millones de años atrás... precioso el paisaje! Ahí, lo que había que ver, era una catarata muy chula, unos árboles cuadrados (que los ví pero no les ví la cuadratura por ningún lado, así que no adjunto foto, y unas ranas doradas, que no ví en el río, pero si en cautividad, y, judgaz por la foto, son bastante curiosas no?). El martes de nuevo me puse en camino, e hice noche en Panama City, en el albergue con el que había organizado mi excursión del día siguiente al archipiélago de San Blas.
Punto y aparte, nunca mejor dicho, para hablar de San Blas. Empiezo diciendo que tuve bastante mala suerte y me llovio bastante practicamente todos los días. Dicho esto, diré que es el lugar mas paradisiaco (y se que he usado mucho esta palabra en este viaje) en el que he estado nunca, ya no solo en Centroamérica, sino en todo el mundo (de mi corta vida claro :-) ). Es totalmente increible... el archipiélago se compone de unas 370 islas, algunas de ellas diminutas, esparcidas paralelas a la costa caribeña de Panamá, de camino a Colombia. Voy a adjuntar algunas fotos, pero por lo lluvioso y lo gris del paisaje, quizá no se aprecie la verdadera belleza del lugar; no me quiero ni imaginar como tiene que ser aquello en temporada seca!.
Además de que son islas caribeñas totalmente desiertas algunas, con apenas unos cuantos cocoteros, playas de arena finísima y agua cristalina, tienen la peculiaridad de que algunas de ellas están habitadas por los indígenas Kuna, un pueblo, que pese a formar parte de Panamá, son el único pueblo indígena de Centroamérica que tiene autogobierno. La comarca de Kuna Yala comprende parte de la costa caribeña de Panamá en tierra firme, y el archipiélago de San Blas, y hab
itan unos 90.000 indígenas en total, con su propia lengua, religión y costumbres, dignos de ver! Las mujeres Kunas se visten con trajes tradicionales, llamados molas, de fama mundial, y tienen unos llamativos aros de oro en las fosas nasales. La única manera de llegar a San Blas es bien via avión (muy caro para un mochilero), por barco, normalmente yates que paran ahí (las razones son obvias, pero muy caro para un mochilero), o como lo hice yo, tomando un jeep a las 5 de la mañana de Panamá City, que por un infierno de carretera llena de barro, llegaría a Cartí, un pueblecito en tierra firme, donde nos recogería un barco Kuna para llevarnos a Isla Cartí, una de las islas más densamente pobladas. La elección de esta isla era para poder experimentar de cerca la cultura Kuna. En el "paquete", se incluía la estancia con una familia Kuna, y viajes diarios a islas cercanas para estar en la playa ya hacer snorkeling.
La travesía hasta Cartí una odisea; a mitad de camino, un árbol taponaba la carretera, así que hubo que bajarse y ayudar al conductor a cortar rama por rama con las manos el árbol para despejar el camino. Después de una hora, y llenos de barro, pudimos continuar, solo un poco mas, porque, como diluviaba, el río estaba crecido y no había manera de cruzarlo, por lo que hubo que esperar a que las barcas, en lugar de llegar al mar, subieran rio arriba y vinieran a buscarnos. Hablo en plural porque yo iba con una chica chilena muy majilla que conocí en el hostal de Panama City. El caso es que el hombre Kuna que nos vino a recoger, Eulogio, era un cachondo mental, y una de las personas más interesantes que he conocido en este viaje.
Cuando llegamos a su casa/hotel, nos encontramos con otros viajeros que se hospedaban ahí, con los que hice muy buenas migas y con los que de hecho sigo ahora en Panamá City: una chica escocesa, otra australiana, una americana, un señor de unos 50 años inglés, y un chico suizo.
Desayunamos, y ese mismo día, pese a la lluvia, fuimos a la primera de las islas, que pensaba yo cuando la vi que no podía haber isla más bonita, con sus cocoteros y sus 2 cabañitas para refugiarse, porque como dije, las islas están abandonadas, pero el coco es fuente de ingresos para los kuna, por lo que las familias se turnan y mandan a unos cuidadores a la isla, en turnos de unos 3 meses, para vigilar que nadie se lleve los cocos (una pena, con lo ricos que están!). El plan en la isla, que os voy a contar, es el que se repitió los siguientes 2 días: playa, lectura, snorkelling, vamos, básicamente vaguear en una isla paradisiaca caribeña :-) (doy un poco de envidia eh? jejeje...aaaah, ajo y agua :-) ).
De vuelta a la isla principal, nos dimos una vuelta por la "ciudad", que tiene b
ásicamente 2 calles y un apiñamiento de casas/chabolas, eso si, con condiciones higíenicas muy buenas, todo hay que decirlo. Claro que, por supuesto, el retrete daba directo al mar, que te sentabas y veías a los pececitos nadar por ahí :-) , y la ducha eran 2 barreños con un coco partido por la mitad que usabas para echarte agua de lluvia por encima :-) Pero de verdad, una delicia, y la hospitalidad inigualable... igual que la comida, sencilla, pero de lo mejor que he probado en este viaje, arroz con coco, y pescado fresco, muuucho pescado!. De entretenimiento en la isla poco, no hay siquiera un bar, así que se limitaba a las cervezas que pudiéramos comprar en la casa de Eulogio, y a la conversación de los viajeros, que como digo, todos muy majetes ellos.
El segundo día, de nuevo lluivioso después de una tormenta la noche anterior que parecía que se iba a quebrar el techo de cinc de lo que resonaba aquello; aún así, de nuevo a otra isla paradisiaca, isla Pelícano, mejor aún que la anterior. Pero es que el último día, se nos reservaba lo mejor, isla Perro, que, además de ser igualmente espectacular que las anteriores islas, tenía un barco hundido al lado de la playa, al que podías nadar y bucear por los restos del naufragio, y ver pececitos de colores :-) Este último día además, nos hizo mejor tiempo, no perfecto, pero suficiente. Igual aburro con esto, pero las fotos no hacen justicia a lo que ha representado San Blas para mí.
Ayer tocó, muy a nuestro pesar, volvernos, de nuevo por la carretera infernal, esta vez sin incidencias para nosotros, pero si que había unos cuantos autobuses atravesados en mitad de las cuestas embarradas, o con los ejes partidos, o un jeep en mitad del rio con el motor fundido...cosas que pasan jeje!. Llegamos a media mañana a Panama City, y ahí estaba Eulogio, el dueño Kuna del hostal, que se había ido el día anterior de vuelta. Muy amablemente, y para no perder la costumbre, nos llevó al señor británico y a mí, a un restaurante Kuna en un rincón perdido de la ciudad, más underground imposible!. Luego, nos dimos una vuelta por el casco antiguo, pero llovía tanto que nos tuvimos que volver al hostal. Y ahí, preparando la salida nocturna, porque era sábado noche, nos encontramos con que, al ser el día de los difuntos, había "ley seca" desde la medianoche hasta la medianoche del día siguiente, o sea hoy. Y no exagero con ley seca, no se vende ningún tipo de alcohol, por respeto religioso ya que es el Día de Todos los Muertos. Así que tuvimos que quedarnos en el hostal, y hoy, como es natural, todos los comercios cerrados. Para más inri, mañana lunes 3 de Noviembre, el día que vuelo a Cartagena, es el Día de la Independencia de Panamá de Colombia, y viceversa jeje, vamos, que viene toda una semana de jolgorios y festejos.
Esta mañana hemos estado en el canal, impresionante ver como funciona el sistema de exclusas y como van pasando los barcos gigantescos que quieren cruzar del Pacífico al Atlántico, y por la tarde de nuevo en el casco antiguo, esta vez con más suerte, tiene su encanto esa parte de la ciudad, y además ofrece vistas de los rascacielos de la ciudad bastante curiosas.
Poco más que contar, como digo, mañana empieza la etapa final de mi viaje, estoy muy muy ilusionado, Colombia, ahí voy! yuhuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
