De Bogotá a Madrid, y vuelta a empezar?

Saludos a los que aún puedan estar leyendo este blog, que entiendo no será nadie jeje :-) porque casi todo el mundo sabe ya que he vuelto a Madrid. Sí, esta será la última entrada de este blog, hasta nueva orden, porque como dice el título, quien sabe si no me he contagiado ya sin remedio de este virus viajero, y no puedo volver a parar quieto en un lugar... . Esta última entrada será más bien para mí, para cerrar esta especie de diario personal, cuasi-personal diría yo, porque algunos de mis amigos y familiares lo han estado leyendo al mismo tiempo que yo me he estado volcando en el.
Volveré a reabrir el blog en caso de que me vuelva a marchar; ahora tengo Asia en el horizonte, pero primero una etapa de "estabilidad"? por Madrid; llevo 2 semanas ya, viendo a gente, y básicamente disfrutando del tiempo libre, porque ahora mismo no tengo oficio ni beneficio. Se me acabará el chollo en breve... I guess En general el viaje ha sido todo un éxito, no me han robado tantas veces como yo pensaba (dejaremos el balance en una y media jeje), no he tenido problemas graves de salud, ni leves casi diría, salvo las consabidas diarreas, y he podido compartir disfrutar de un pueblo, que en sus diferentes variantes, razas y países, comparten, además de un lenguaje común, una herencia cultural que nos une, y que nos debería unir mas con el paso del tiempo, especialmente compartiendo este mundo globalizado. Esto va un poco para la gente que simplifica, y echa a los latinoamericanos en el saco de los inmigrantes que vienen a España a jodernos a los demás; nada más lejos de la realidad, es gente encantadora en la mayor parte (cabrones hay en todos lados), y, de verdad, animo a todo el que pueda a darse un garbeo por tierras latinoamericana para poder realmente conocerlos. Juzgar sin conocer es el peor error que se puede cometer, pero bueno, lo dejaremos aquí. Por terminar de contar mi última semana en Colombia, decir que pasé unos cuantos días más en esa Cartagena de Indias que ya forma parte de mi corazón, y que, sin ánimo de meterme una paliza de 20 horas de autobus hasta la capital, volé hasta Bogotá, donde pasé los últimos 3 días de mi viaje en compañía de Diana, una chica colombiana amiga de Charly, que me hizo de guía por una ciudad gigantesca, 8 millones de habitantes, en la que habría estado totalmente perdido sin su ayuda. De cosas que ver en la ciudad, el casco antiguo de la Candelaria, el cerro de Monserrate, desde donde se contemplan fantásticas vistas de toda la ciudad, inabarcable incluso desde esas alturas, la zona rosa, donde se concentran los bares de copas y los restaurantes bien... En un día vimos lo imprescindible de la ciudad, donde ya tomé contacto con lo que me iba a esperar en Madrid... básicamente un frio del carajo, porque Bogotá, a diferencia del resto de Colombia, tiene un microclima propio... quizá influye el hecho de que se encuentre a casi 3.000 metros de altura jejeje. El caso es que tiré a la basura mis manidos y roidos pantalones cortos que me habían acompañado en todo el viaje, y empecé a acostumbrarme a los vaqueros largos y los jerseys... se acababa una etapa de 6 meses caribeña, snif snif :-( El penúltimo día de mi viaje, en compañía de Diana de nuevo, visité un pueblecito a las afueras de Bogotá, Zipaquirá, famoso por su mina de sal, y especialmente, la catedral que los mineros construyeron dentro de la propia mina...sin palabras!, mejor fotos! Al día siguiente me esperaba un infierno de aeropuerto, con control de seguridad tras control, incluso en la propia puerta de embarque. Tendrá algo que ver el que Colombia es el mayor exportador de cocaina del mundo y España el principal consumidor? :-) Me puedo dar con un canto en los dientes que no exploraron mis partes nobles por si me llevaba algún recuerdito para Madrid... pero con el café ya era suficiente... 11 horas después, a las 4 de la mañana, y después de un vuelo sin una mísera película que echarse a la boca, y con un sistema de iluminación deficiente (gracias por eso Aircomet ;-) ), llegaba a Madrid y me reunía con mis padres. Que cortita esta entrada verdad? seguro que muchos hubiérais querido que fuera siempre así... pero ya sabéis, a veces no me puedo callar :-) aunque puedo asegurar que mi viaje no me ha dejado en absoluto indiferente, ya notaréis el cambio... (o no) Muchas gracias a los que habéis seguido el blog regularmente, a los que os habéis metido de vez en cuando, e incluso a los que, siendo un poco perracos y perezosos, al menos me han tenido en sus pensamientos alguna vez, y a los que, entre cañas, que se que les gusta mas, les tendré que desmenuzar este viaje de 6 meses que me ha llevado por Centroamérica... y alrededores! California, Nevada, Arizona y Tejas en EEUU, Méjico, Belice, Guatemala, Cuba, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, y Colombia me han acompañado en estos 6 meses y 12 días. Suena a condena, pero ha sido la mejor etapa de mi vida! ;-) hasta pronto!

en la costa caribeña de Colombia!

Buenas de nuevo, en lo que será mi penúltima entrada en este blog... Si amiguitos, mi viaje, lamentáblemente se acaba; porque aunque tengo ganas de volver a España a veros a todos vosotros, lo cierto es que los que hayáis seguido este blog asuidamente sabréis que se vive de puta madre de vacaciones :-) (bueno, y los que hayais visto alguna que otra fotito también...) En apenas 9 días contando a partir de hoy, estaré de vuelta en Madrid... pero mas que hablar de lo que será, de lo que haré con mi vida una vez llegue al frio madrileño (por aquí hace 35 grados en Colombia jejeje), vamos a hablar de lo que han sido estas 2 últimas semanas para mí no? ;-) Y nos quedamos un lejano ya parece 3 de Noviembre, día en que volé de Panama City a Cartagena de Indias, cambiando de golpe no solamente de país, sino también de continente. Abandonaba, después de casi 5 meses ininterrumpidos (con una breve escala en Cuba) Centroamérica, para explorar, como reza el título de mi blog, esos "alrededores"; y digo alrededores porque Sudamérica es lo suficientemente extensa como para que decidiera ya antes de salir de España que bien merecía un viaje dedicado exclusivamente, quien sabe si 6 meses o 1 año entero, porque es entrar a Sudamérica y las distancias se vuelven inabordables. Pero basta de prolegómenos, vamos a hablar de Colombia, un país que me está fascinando, un país donde tienen que lidiar día a día con la mala fama de ser el productor del 80% de la cocaina del mundo, y con un grupo armado revolucionario, las FARC, y su contraparte de grupos paramilitares que se toman la justicia por su mano visto que el gobierno se ve impotente de parar el conflicto. Dicho esto, es un país fascinante, aún no tan "estropeado" por el turismo como otros de Centroamérica, quizá por el medio y reticencias del turista de visitarlo... lleno de gente muy muy amable (esto no es ninguna novedad en este continente); y mención aparte para el tema de las mujeres, bombardeado como he estado por otros viajeros que me decían que las mujeres de Colombia son increiblemente guapas, y asumiendo que no son mi estilo de belleza, he de rendirme a la evidencia... es verdaderamente impresionante! por aquí caminas por la calle y es como estar en una pasarela de modelos continua, y cuando ya se ponen a bailar sus ritmos locales salseros, cumbieros y merengones, apaga y vamonos ;-) También he decir que por fin he tenido suerte en el tema de fiestas, porque al poco de aterrizar en Cartagena, ese lunes 3 de Noviembre, me enteré que a partir del siguiente martes, 11 de Noviembre, comenzaban las fiestas locales, coincidiendo con el aniversario de la comienzo de la independencia de la ciudad de los españoles, y que asimismo coincide con el certamen de Miss Colombia que se celebra todos los años en esta hermosa ciudad. Y es que aquí, como ya he dicho, la belleza es algo que se toman muy seriamente, y el concurso de Miss Colombia es todo un acontecimiento nacional, con visitantes de todos los rincones de Colombia y algún que otro extranjero, que como yo, está en el lugar adecuado en el momento adecuado :-) El caso es que las fiestas de Cartagena me hicieron, como otras tantas veces, modificar mi plan inicial; así que en lugar de pasar unos días en la ciudad, decidí irme más al este, pero siempre en la costa, pasando por Barranquilla (si si, "en Barranquilla se baila así", como dice Shakira, que es lugareña de ahí ;-) ), hasta Santa Marta, ciudad ideal para explorar el parque nacional Tayrona. Así que para alla me fui, después de hacer noche en Cartagena, junto con un neozelandés al que le pareció bastante bien mi idea de regresar para fiestas a Cartagena. Después de un viaje infernal de 8 horas (cuando supuestamente se tarda 4), llegamos a Santa Marta, donde pasamos los siguientes 4 días... La ciudad me gustó bastante, conjuga el aire caribeño con su paseo marítimo y su playita donde se bañan los locales, con un encanto propio de una ciudad de casi medio millón de habitantes, aderezado con una animada noche llena de bares con ritmos latinos. Conocimos algunos colombianos que nos sacaron de fiesta y nos hicieron más amena la estancia. Entre medias, pasamos una noche en el parque Tayrona, uno de los parques (dicen), mas bonitos de Colombia, pero que a mí, después de viajar por todo el caribe centroamericano, me dejó bastante indiferente la verdad... más de lo mismo, palmeras y playas caribeñas pero faltando algo de encanto... Aun así, estuvo agradable escapar del bullicio de la ciudad por un par de días. Nota curiosa, el minucioso examen de nuestro equipaje que nos hicieron los militares a la entrada del parque (primera vez que me pasa en un parque nacional). La razón que se me ocurre? Recientemente, el presidente Álvaro Uribe ha puesto en marcha un plan de choque, el plan Colombia, para acabar con las FARC y con el narcotráfico de una vez. Estos dos temas están intimamemente relacionados, puesto que las FARC se autofinancian mediante la venta de cocaina. Así pues, se decidió fumigar los campos de coca con aviones, dejando, como es lógico, sin rociar, las zonas protegidas del país, o sea, los parques nacionales... Podéis adivinar donde se dedican ahora los traficantes a cultivar su preciada droga no? :-) De Santa Marta, y ya sin Hayden, decidí intentar volver a bucear en un pueblecito de pescadores llamado Taganga, tradicional refugio de mochileros que eluden Santa Marta. Así que ahí me fui y ahí pasé otros 2 días, de relax total en la playa (he de decir que no demasiado buena la verdad). Lamentablemente, no pude bucear el barco hundido que había ahí, puesto que era temporada baja y no había el mínimo de 3 personas interesadas en contratar las inmersiones. Así que el buceo tendrá que esperar hasta otro de mis viajes, no creo que en España merezca la pena hacerlo después de haber buceado en el Caribe. El lunes pasado regresé a dormir a Cartagena, previa reserva en el albergue, anticipando que la ciudad sería un caos. Y no me equivocaba, la noche del lunes la pasé paseando por las calles en el centro antiguo de Cartagena. Los cartagineses, hartos de ser saqueados continuamente por barcos piratas, decidieron construir una muralla que les protegiera, y en los confines de esa muralla, accesible a través de la preciosa plaza del reloj, se encuentra el casco antiguo de la ciudad, una ciudad que ha crecido a base de sus suburbios (increible el contraste de la pobreza en estos barrios con la zona turística del centro) hasta la una cifra superior al millón de habitantes! (quien lo diría!). El lunes todo estaba callado, a la espera de la fiesta que comenzaría al día siguiente... a las 3 de la tarde del martes, desfile local, con las reinas de belleza locales y las comparsas, grupos folklóricos y todo el que quisiera desfilar. A ver el desfile me fui con un par de chicos belgas, y pronto descubrimos, que aparte del suministro continuo de cerveza con el que te bombardean los vendedores locales, es tradición rociar con esprays de nieve, con harina y con pintura de colores (de esa que jode la ropa, si!), a todo quisqui. Para muestra, un botón, con las fotos que podéis ver en este post.. la fiesta comenzó a las 3 de la tarde y terminó a eso de las 5 de la mañana... con muchas cervezas, ron Medellín y kilos de harina a nuestras espaldas... Me recuerda a las fiestas en España, la gente está bailando en la calle y no entra en los garitos, mis preferidas! El resto del tiempo en Cartagena ha sido más de lo mismo, así que no os voy a aburrir demasiado; he estado alternando fiestas por la noche con playita por el día y turismo entre medias. No me equivoco al decir que el Cartagena, en especial su casco antiguo, es la ciudad más bonita en la que estado, no sólo en este viaje, sino en toda mi vida. Tiene magia, un encanto especial, la arquitectura colonial está increiblemente bien conservada y es una delicida para los ojos. Además, la ciudad tiene una zona "pija", Bocagrande, que se asemeja mucho a Cancún, una delgada franja de tierra llena de hoteles lujosos y torres de apartamentos, y una playa de arena llena de vida y de gente, con un agua sorprendentemente limpia para estar en plena ciudad. El jueves tocó el desfile nacional, con las reinas de los 25 departamentos o regiones de Colombia montadas en carrozas saludando al público (son bastante feas la verdad, más guapas las chicas que se ven por la calle..), y ayer lunes el certamen oficial. La nota negativa, el domingo por la noche, otra fiesta grande por la noche, y después de 6 meses sin prácticamente ningún percance, me robaron la cartera, con algo de dinero y la tarjeta de crédito. La manera, muy común aquí me enteré después, usándose de los sprays de nieve rociándome durante varios segundos mientras un compinche me metía la mano en el bolsillo... suerte que ese día no llevaba la cámara de fotos, me hubiera jodido en el alma! Es sólo dinero, pero aún así, una nota negativa para el pueblo colombiano, pagan justos por pecadores... pero puede entenderse, porque la pobreza aquí, pese a lo turístico de Cartagena, es muy explícita, más si cabe que en los rincones de Centroamérica por donde he andado. Hoy, para salir un poco de la ciudad, me he ido a un volcán de lodo que hay cerca de Cartagena. Se trepa al crater del volcán y te sumerges en un lodo viscoso que te hace flotar, donde unos lugareños te hacen un masaje relajante por una propinilla. Luego te bañas en la laguna cercana. Se supone que el barro tiene propiedades terapéuticas... de momento yo no tengo ninguna dolencia así que no puedo opinar si me ha servido o no, pero desde luego es toda una experiencia sumergirse en un volcán de lodo! Y poco más que contar, creo que todavía me voy a quedar unos días más en Cartagena; ya no me merece la pena irme hasta Medellín y el Eje Cafetero; me da mucha rabia, pero ya solo el viaje son 13 horas, las distancias son inmensas aquí, y yo odio estar tanto tiempo en un bus. Además, tengo claro que voy a volver a Sudamérica a verlo con calma, así que por seguro volveré al interior de Colombia, a ver a esas chicas de Medellín y de Cali (con fama mundial por lo visto), que dicen los propios colombianos que son las más guapas de todas...y yo que veo a las costeñas y me parece que es imposible mejorarlas jajaja, y a ver las plantaciones de café, y a disfrutar del interior de Colombia, que creo no tiene nada que ver con la costa donde me estoy quedando. Me tira mucho el Caribe, que le voy a hacer, me ha estado acompañando durante practicamente todos estos 6 meses. El miércoles que viene vuelo desde Bogotá, si puedo me daré un garbeo por pueblecitos cercanos a la gran ciudad de 8 millones de habitantes!, el jueves, un día después por esas cosas de los cambios horarios, estaré con todos vosotros en Madrid... plis que no haga mucho frio, que mi piel ahora no está acostumbrada ya! Nos vemos por Madrid!

Una de Panamá... y nos vamos para Colombia!

Hola amiguitos! y saludos desde la ciudad mas cosmopolita de Centroamerica, o al menos asi se consideran ellos los panameños en Panama City.. La verdad es que no puedo por menos de estar de acuerdo, esta ciudad tiene algo que le diferencia de las demas que he visitado, y no es solo la impresionante obra de ingenieria del Canal de Panama, ni sus rascacielos, ni su aire americanizado (no por nada la llaman la Miami 2)... no se, es dificil de describir, asi que no lo voy a hacer :-)
Porque tengo poco tiempo, mañana cojo un avion a Cartagena de Indias, Colombia, país donde pasaré las 3 semanas finales de mi viaje y país en el que mas ilusión tengo por ver, sin duda! También se va acercando la hora de volver, por una parte con muchas ganas de veros a todos vosotros, pero no os voy a engañar, se vive muy bien de vacaciones! y fácilmente y con gusto me quedaba otros 6 meses... tendre que planear otro viaje en breve ;-) Pero continuando la actividad en este blog, que como ultimamente, la tengo bastante abandonada...si mi memoria no me falla (y ultimamente la ejercito poco :-) ), la ultima vez que escribi estaba todavia en Uvita, donde mi hostal favorito y donde me quedé aislado 4 días la última vez. Al día siguiente puse rumbo a Manuel Antonio, porque ya que estaba en Costa Rica, quería darle una enésima requeteúltima oportunidad... en el bus a Quepos, pueblo cercano a M.Antonio donde es posible para un mochilero pasar la noche (en el parque nacional es totalmente prohibitivo..), me encontré con una pareja de israelíes que conocí casi 3 semanas atras, en la Fortuna, también en C.Rica. muy simpáticos, de hecho de los pocos (mal que me pese decirlo por generalizar sobre el pueblo israelí), que hacen algo por integrarse con el resto de viajeros (esta no es una conclusión mia propia, la he consensuado con un montón de gente de distintas partes del mundo que opinan igual que yo acerca del "pueblo elegido"). En cualquier caso, con la pareja israelí compartiría cuarto, me tragaría unas cuantas películas en el albergue porque no se podía hacer otra cosa (adivináis? lluvia :-) ), y me daría cuenta, suerte la mia, sigo en C.Rica, que los lunes cierran el parque nacional ;-) Así que otro día perdido metido en el hostal, otro hostal al menos. El martes finalmente nos hizo un sol radiante y pudimos visitar el parque, y ver muchos animalitos, y comimos perdices y todo tuvo un final requetefeliz. Para muestra, un regaliz, y os dejo fotos de las playas (dicen que las mejores de todo Costa Rica) del parque nacional, de un mono capuchino con cara de mala leche, y de un simpático mapache en busca de comida; no me digáis que no os recuerda a los típicos dibujos animados donde siempre le caricaturizan con la banda negra en los ojos cual ladrón común :-) Como no me quería quedar otra noche en Quepos, y quería poner rumbo a Panamá, elegí hacer noche de nuevo en Uvita, y disfrutar de la agradable compañía de los empleados del hostal. La verdad, da pena porque haces buenos amigos en este tipo de viaje, pero son amistades perecederas, de las que te unen mucho y vives muchas cosas en un corto periodo de tiempo, pero luego se van quedando en el olvido, por muchas razones, principalmente la distancia... Pero no me voy a poner sentimental, porque al día siguiente por fin! abandoné Costa Rica y me sumergí de nuevo en Panamá. Pero esta vez no iba a un americanizado Bocas del Toro como hacía 2 semanas, sino que elegí pasar unos días en Boquete, un sitio turísitco pero en las montañas al pie del volcán Barú, el volcán más alto de todo Panamá, 3300m. La verdad es que es el único volcán que tiene Panamá, así que por fuerza tenía que ser el más alto no? jejeje :-) En Boquete me quedé en otro hostal chulísimo, con un dueño de Colorado con el que organizamos una timba de poker Texas Hold'em y salimos de fiesta el fin de semana. Porque llegué un miércoles a Boquete, y a lo tonto a lo tonto me quedé 5 días.. Boquete recientemente fue votado como uno de los mejores lugares para jubilarse y vivir, así que experimentó una avalancha de viejecitos americanos principalmente. Pero de alguna manera, ha conseguido retener todo el encanto de un pueblecito de montaña, con infinitas posibilidades de paseos y senderos.... ah, y con una excelente tradición cafetera! El primer día no hice mucho, llegué tarde; el segundo día me lie a caminar 5 o 6 horitas por un sendero que recorría las montañas cercanas, atravesando cataratas, y muchas muchas fincas cafeteras. Envalentonado como estaba, y siguiendo el consejo de la pareja israelí de C.Rica, me decidí a escalar el volcán Barú de noche, para ver amanecer en la cima y luego bajar, en total 10 horitas. Pero al final no pudo ser, el mamón (no tiene otro nombre), del taxista, no apareció, y me levanté para nada (si, uno se levanta a las 23 de la noche, porque normalmente a las 21 está en la cama en esos lugares ;-) ). Pero no me arrepiento, porque abandoné el proyecto del volcán, que además sólo en días claros ofrecía una buena vista desde la cima (y en Octubre, si algo he aprendido, es que nunca hay días claros...), y al día siguiente hice otra de las caminatas obligadas, el sendero de los Quetzales. Básicamente, se trata de un sendero por un bosque nuboso, cuesta arriba, durante unas 6 horas, desde Boquete a Cerro Punta, al otro lado del Parque Nacional Volcán Barú. Los 25 kilómetros me los chupé calado hasta los huesos y sin parar a comer porque no quería mojarme más de lo que ya estaba, pero mereció totalmente la pena!. Como su nombre indica, se supone que se atraviesa el hábitat de los quetzales, ya sabéis, esos parajitos tan bonitos y venerados en la cultura maya, pero que no hay ni diós que los vea. Y si ya es difícil verlos en temporada seca, que es cuando salen a hacer sus cositas por el bosque, ni os quiero contar en Octubre :-) . Vamos, soy yo un quetzal y me quedo en mi casa hasta que vuelva el veranito :-) Resumiendo, que no vi ningún quetzal, pero como digo, era lo de menos... la caminata totalmente recomendable!. Como veis, mi estancia en Boquete bastante sana eh? con caminatas por la montaña, para variar un poco de tanta playa :-) Para compensar, el fin de semana, especialmente el sábado, lo dediqué a salir por la noche con un grupito majo que hicimos en el hostal, argentino, irlandés y americana, y acabé a las 8 de la mañana con unos panameños locos y unas chicas inglesa y canadiense mas locas aún haciendo botellón en el jardín de la casa de esta última :-) ya ni me acuerdo de lo que era el botellón jejeje. El domingo por tanto, de resaca, ya no tocaba caminata... El lunes me puse en camino de nuevo, objetivo: Panama City; pero como no quería hacer todo el camino de una tacada, paré (y como me alegro de haberlo hecho!), en un pequeño pueblecito, de nuevo en las montañas, a un par de horas de Panamá, llamado El Valle de Antón. Si Boquete me gustó, El Valle, pese a que estuve solo una tarde y una mañana, y en la tarde no pude hacer nada porque para variar volvió a diluviar, me gustó aún más... sobre todo por su situación, en medio de un crater de un volcán extinto hace millones de años atrás... precioso el paisaje! Ahí, lo que había que ver, era una catarata muy chula, unos árboles cuadrados (que los ví pero no les ví la cuadratura por ningún lado, así que no adjunto foto, y unas ranas doradas, que no ví en el río, pero si en cautividad, y, judgaz por la foto, son bastante curiosas no?). El martes de nuevo me puse en camino, e hice noche en Panama City, en el albergue con el que había organizado mi excursión del día siguiente al archipiélago de San Blas. Punto y aparte, nunca mejor dicho, para hablar de San Blas. Empiezo diciendo que tuve bastante mala suerte y me llovio bastante practicamente todos los días. Dicho esto, diré que es el lugar mas paradisiaco (y se que he usado mucho esta palabra en este viaje) en el que he estado nunca, ya no solo en Centroamérica, sino en todo el mundo (de mi corta vida claro :-) ). Es totalmente increible... el archipiélago se compone de unas 370 islas, algunas de ellas diminutas, esparcidas paralelas a la costa caribeña de Panamá, de camino a Colombia. Voy a adjuntar algunas fotos, pero por lo lluvioso y lo gris del paisaje, quizá no se aprecie la verdadera belleza del lugar; no me quiero ni imaginar como tiene que ser aquello en temporada seca!. Además de que son islas caribeñas totalmente desiertas algunas, con apenas unos cuantos cocoteros, playas de arena finísima y agua cristalina, tienen la peculiaridad de que algunas de ellas están habitadas por los indígenas Kuna, un pueblo, que pese a formar parte de Panamá, son el único pueblo indígena de Centroamérica que tiene autogobierno. La comarca de Kuna Yala comprende parte de la costa caribeña de Panamá en tierra firme, y el archipiélago de San Blas, y habitan unos 90.000 indígenas en total, con su propia lengua, religión y costumbres, dignos de ver! Las mujeres Kunas se visten con trajes tradicionales, llamados molas, de fama mundial, y tienen unos llamativos aros de oro en las fosas nasales. La única manera de llegar a San Blas es bien via avión (muy caro para un mochilero), por barco, normalmente yates que paran ahí (las razones son obvias, pero muy caro para un mochilero), o como lo hice yo, tomando un jeep a las 5 de la mañana de Panamá City, que por un infierno de carretera llena de barro, llegaría a Cartí, un pueblecito en tierra firme, donde nos recogería un barco Kuna para llevarnos a Isla Cartí, una de las islas más densamente pobladas. La elección de esta isla era para poder experimentar de cerca la cultura Kuna. En el "paquete", se incluía la estancia con una familia Kuna, y viajes diarios a islas cercanas para estar en la playa ya hacer snorkeling. La travesía hasta Cartí una odisea; a mitad de camino, un árbol taponaba la carretera, así que hubo que bajarse y ayudar al conductor a cortar rama por rama con las manos el árbol para despejar el camino. Después de una hora, y llenos de barro, pudimos continuar, solo un poco mas, porque, como diluviaba, el río estaba crecido y no había manera de cruzarlo, por lo que hubo que esperar a que las barcas, en lugar de llegar al mar, subieran rio arriba y vinieran a buscarnos. Hablo en plural porque yo iba con una chica chilena muy majilla que conocí en el hostal de Panama City. El caso es que el hombre Kuna que nos vino a recoger, Eulogio, era un cachondo mental, y una de las personas más interesantes que he conocido en este viaje. Cuando llegamos a su casa/hotel, nos encontramos con otros viajeros que se hospedaban ahí, con los que hice muy buenas migas y con los que de hecho sigo ahora en Panamá City: una chica escocesa, otra australiana, una americana, un señor de unos 50 años inglés, y un chico suizo. Desayunamos, y ese mismo día, pese a la lluvia, fuimos a la primera de las islas, que pensaba yo cuando la vi que no podía haber isla más bonita, con sus cocoteros y sus 2 cabañitas para refugiarse, porque como dije, las islas están abandonadas, pero el coco es fuente de ingresos para los kuna, por lo que las familias se turnan y mandan a unos cuidadores a la isla, en turnos de unos 3 meses, para vigilar que nadie se lleve los cocos (una pena, con lo ricos que están!). El plan en la isla, que os voy a contar, es el que se repitió los siguientes 2 días: playa, lectura, snorkelling, vamos, básicamente vaguear en una isla paradisiaca caribeña :-) (doy un poco de envidia eh? jejeje...aaaah, ajo y agua :-) ). De vuelta a la isla principal, nos dimos una vuelta por la "ciudad", que tiene básicamente 2 calles y un apiñamiento de casas/chabolas, eso si, con condiciones higíenicas muy buenas, todo hay que decirlo. Claro que, por supuesto, el retrete daba directo al mar, que te sentabas y veías a los pececitos nadar por ahí :-) , y la ducha eran 2 barreños con un coco partido por la mitad que usabas para echarte agua de lluvia por encima :-) Pero de verdad, una delicia, y la hospitalidad inigualable... igual que la comida, sencilla, pero de lo mejor que he probado en este viaje, arroz con coco, y pescado fresco, muuucho pescado!. De entretenimiento en la isla poco, no hay siquiera un bar, así que se limitaba a las cervezas que pudiéramos comprar en la casa de Eulogio, y a la conversación de los viajeros, que como digo, todos muy majetes ellos. El segundo día, de nuevo lluivioso después de una tormenta la noche anterior que parecía que se iba a quebrar el techo de cinc de lo que resonaba aquello; aún así, de nuevo a otra isla paradisiaca, isla Pelícano, mejor aún que la anterior. Pero es que el último día, se nos reservaba lo mejor, isla Perro, que, además de ser igualmente espectacular que las anteriores islas, tenía un barco hundido al lado de la playa, al que podías nadar y bucear por los restos del naufragio, y ver pececitos de colores :-) Este último día además, nos hizo mejor tiempo, no perfecto, pero suficiente. Igual aburro con esto, pero las fotos no hacen justicia a lo que ha representado San Blas para mí. Ayer tocó, muy a nuestro pesar, volvernos, de nuevo por la carretera infernal, esta vez sin incidencias para nosotros, pero si que había unos cuantos autobuses atravesados en mitad de las cuestas embarradas, o con los ejes partidos, o un jeep en mitad del rio con el motor fundido...cosas que pasan jeje!. Llegamos a media mañana a Panama City, y ahí estaba Eulogio, el dueño Kuna del hostal, que se había ido el día anterior de vuelta. Muy amablemente, y para no perder la costumbre, nos llevó al señor británico y a mí, a un restaurante Kuna en un rincón perdido de la ciudad, más underground imposible!. Luego, nos dimos una vuelta por el casco antiguo, pero llovía tanto que nos tuvimos que volver al hostal. Y ahí, preparando la salida nocturna, porque era sábado noche, nos encontramos con que, al ser el día de los difuntos, había "ley seca" desde la medianoche hasta la medianoche del día siguiente, o sea hoy. Y no exagero con ley seca, no se vende ningún tipo de alcohol, por respeto religioso ya que es el Día de Todos los Muertos. Así que tuvimos que quedarnos en el hostal, y hoy, como es natural, todos los comercios cerrados. Para más inri, mañana lunes 3 de Noviembre, el día que vuelo a Cartagena, es el Día de la Independencia de Panamá de Colombia, y viceversa jeje, vamos, que viene toda una semana de jolgorios y festejos. Esta mañana hemos estado en el canal, impresionante ver como funciona el sistema de exclusas y como van pasando los barcos gigantescos que quieren cruzar del Pacífico al Atlántico, y por la tarde de nuevo en el casco antiguo, esta vez con más suerte, tiene su encanto esa parte de la ciudad, y además ofrece vistas de los rascacielos de la ciudad bastante curiosas. Poco más que contar, como digo, mañana empieza la etapa final de mi viaje, estoy muy muy ilusionado, Colombia, ahí voy! yuhuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!